El local que hoy conocemos como Café de Baix o Can Duran fue mandado a construir en 1780 por Jaume Grifol. Los más de dos siglos de funcionamiento, un buen servicio y una situación privilegiada en el corazón del pueblo, han hecho de nuestro Café de Baix un punto de referencia para los que vienen o pasan por Alella.

El tiempo y el emplazamiento también explican el arraigo entre los alellenses. Al fin y al cabo, Can Duran ha sido testigo de los avatares de sus conciudadanos.

Can Duran, además, cuenta con un elemento singular que siempre permanecerá en el recuerdo de los alellenses de varias generaciones: el cine «La Constancia».

Aquel cine que durante más de cincuenta años hizo pasar volando las tardes del domingo a un montón de gente.

Por fin llegamos, seguramente, al elemento fundamental que explica la continuidad en el tiempo de Can Duran: su gente y su cocina de mercado, sin pretensiones, sencilla, si como tal entendemos la cocina tradicional, pero abundante y a precios razonables y servida con rapidez, donde la mano de los cocineros tanto se emplea en un pan con tomate, una ensalada de queso o un delicioso bacalao «a la llauna» con judías.